Como uno de los mejores restaurantes para bodas en Peralta, queremos destacar la importancia del vino en una celebración de este tipo. Si disfrutas compartiendo y degustando esta bebida, no te pierdas este post en el que vamos a hablarte sobre las fases típicas de una cata.

La primera fase es la visual. Descorchamos la botella y servimos el líquido. Una vez esté en la copa, hay que inclinarla sobre un fondo blanco para observar su color: si es rubí o cereza, será un vino joven; si tiende hacia granate-anaranjado, tendrá más edad. En esta etapa, también se puede apreciar la densidad, que hace referencia a la concentración de alcohol.

Como uno de los restaurantes para bodas en Peralta de referencia, te animamos a que disfrutes con la fase olfativa. Sin mover el líquido, introduce la nariz en la copa para sacar los aromas propios de la uva. El siguiente paso es agitar el líquido para que se oxigene y desprenda otros olores de tipo vegetal y animal.

Las catas siempre terminan por la fase gustativa. Damos un trago de vino y lo movemos por la boca y la lengua para identificar los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo. Aquí habrá que identificar también la untuosidad, la textura, la astringencia, etc.  Asimismo, puedes analizar la vía retronasal. Esto debe hacerse expulsando el aire por la nariz para descubrir qué final nos deja: tánico, ácido, poco definido….

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